miércoles, 5 de agosto de 2009

01-08-2009 / Shanghai

Coincidimos con Bárbara a la llegada a estación sur de trenes, que nos llevó a su casa, un piso estupendo en pleno centro de Shanghai, en Renmin Lu. Su zona es muy animada, llena de mercados callejeros con salero. Así que trás reanimarnos un poco de la noche anterior (salimos todos a cenar, Bárbara, Alain su marido y nosotros, terminando con unas copas en el mítico Zapata) nos dirijimos a pasear.

Primero fuimos a los jardines de Yuyuan, un entorno paradisiaco dentro de Shanghai y un ejemplo exquisito del paisajismo Ming. Después nos pasamos por las tiendas de alredededor donde disfrutamos de las cometas y de las marionetas del teatro de sombras. Luego paseamos por distintos mercados, de comida, el de los peces y las plantas (comunmente llamado de los bichos, porque lo más llamativo del mercado gira alrededor del mundo del grillo de pelea), y por último el de las antigüedades con supuestas joyas del pasado y todos sus artículos kitsch, como los estupendos relojes con la imagen de Mao saludándote con la mano. Todo eso hasta que comenzó a llover, lo que nos obligó a volver a casa.

La noche no la puedo contar, fueron a cenar a un teppanyaki, restaurante japonés donde se cocina todo en una plancha gigante. Yo me quedé en cama para bajar el fiebrón que me entró en el trén de Hangzhou a Shanghai.

Un consejo si vais a China: llevaros una chaqueta de cuello alto para los transportes y los museos, porque les encanta poner el aire acondicionado a toda pastilla.

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