miércoles, 5 de agosto de 2009

31-7-2009 / Hangzhou

A escasos 200 kilómetros de Shanghai se encuentra la ciudad de Hangzhou. Populosa y moderna (7 millones de habitantes) Hangzhou conserva una gran belleza gracias a su corazón, el lago del oeste o Xi Hu. Ya Marco Polo en el siglo XIII la describió como una de las ciudades más espléndidas del mundo.

En China hay 36 lagos llamados lado del oeste, pero el de Hangzhou es el más famoso. De hecho todos los demás toman el nombre de él. Originalmente era una laguna adyacente al río Qiantang, pero el lago como tal no existió hasta el siglo VIII cuando se drenó toda la extensión pantanosa. A partir de ahí se fue ampliando con jardines, pagodas, hasta llegar a ser lo que es en la actualidad.

Llegamos a Hangzhou cayendo una buena tormenta, gracias a la cual tuvimos un viajecito en avión de lo más movidito, majo, lleno de baches. Tardamos bastante en llegar al hotel, pero aún nos dió tiempo a dar un paseo nocturno por parte del lago, a ver la calle Quianhefang (donde los vendedores de té y las recetas medicinales milagrosas) y sacarnos el billete del trén para el día siguiente hacia Shanghai.

A la mañana siguiente (¡ por fin no llovía !) hicimos todo (o casi todo) el paseo por el lago incluyendo la subida a la pagoda Leifang, destruida y reconstruida (aunque no ha quedado muy similar la verdad) .

A la tarde, bastante retestinados, recogimos nuestras mochilas y pusimos rumbo a Shanghai. Pasaríamos nuestros últimos días en China en casa de mi amiga Bárbara, que un día se cansó de trabajar de Teleco y se fué a Shanghai a buscar fortuna.

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